martes, 13 de abril de 2010

Fe y sentimientos

(Juan 3:36 LBLA) El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él.

(Hechos 16:31 LBLA) Ellos respondieron: Cree en el Señor Jesús, y serás salvo, tú y toda tu casa.

(Romanos 10:9 LBLA) que si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo;


No hay más claro que estas declaraciones de Dios. Y todavía los hay que ponen excusas por sus sentimientos y dicen: —No siento esto... no soy bastante fiel... no amo bastante... soy un gran pecador.
Debemos entender bien que el valor de nuestros sentimientos no debe ser comparado con ningún testimonio de la Escritura.


Si anteponemos nuestros sentimientos a lo que la Palabra de Dios dice, siempre estaremos luchando. Nunca tendremos la convicción de ser salvos, y por consiguiente no gozaremos de profunda paz.
Cristo es el camino a Dios nuestra verdadera paz. Él hizo "la paz mediante la sangre de su cruz" (Colosenses 1:20). Confiemos en Jesús sin ninguna duda, confiemos en aquel que cumplió todo para que pudiésemos ser salvos.
El resultado normal de la fe, es que produce buenos sentimientos. pero aún así no deben ser el fundamento de nuestra paz. La paz se obtiene al creer sencillamente lo que Dios nos dice en su Palabra, sin tener en cuenta como nos sintamos en cada momento. La obra de salvación que hizo Cristo es perfecta, el cumplió con toda la Escritura, debemos confiar en él cien por cien y no confiar en nuestros sentimiento para nada.

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